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LA LLAVE DEL MAR DEL SUR: UNA MIRADA AL DESARROLLO DE LOS CASTILLOS DEL ANTIGUO PUERTO DE VALDIVIA

Imagen 1 Castillo de Niebla, vista cañones y fuerte. Autor: Roberto Montadón. Valdivia. 1950. Positivo: b/n, gelatinobromuro de plata; 6x9 cms. Archivo Fotográfico Roberto Montadón Paillard.

Introducción

El sistema de fortificaciones que se encuentra en el estuario del río Valdivia fue entre los años 1645 y 1820 un punto estratégico del imperio español para proteger las rutas marítimas y territorios del sur del continente americano de los ataques de otras potencias europeas. Sin embargo, estas fortalezas no fueron construidas de inmediato con el arribo de los hispanos, sino que se construyeron casi cien años después de la fundación de Valdivia ocurrida en 1552. Varios hechos fundamentales tuvieron que ocurrir antes de que los castillos del Antemural del Pacífico fueses erigidos, tales como la misma destrucción de la ciudad a fines del siglo XVI, el abandono de estas tierras por los españoles durante alrededor de 40 años e incluso un intento de invasión holandesa en el lugar. En el presente texto detallaremos un poco acerca de estas circunstancias que dieron pie a los fuertes y castillos que hoy en día conocemos, los cuales pasaron hasta por cuatro etapas de construcción para ser lo hoy son, acompañado de una serie de mapas que dan cuenta de la representación del Puerto de Valdivia y el complejo defensivo durante el transcurrir de las épocas.

Repoblando la ciudad destruida

Durante poco más de cuarenta años, lo que fuera el primer asentamiento de la ciudad de Valdivia estuvo abandonado luego de su destrucción en el alzamiento indígena de 1599. Sólo en agosto de 1643 existiría un nuevo intento de ocupación de estas tierras, pero no precisamente por parte de los hispanos, sino que se trató de una incursión holandesa que se asentó sobre las ruinas de la antigua ciudad, usando parte de los materiales de ésta junto con los transportados en sus naves para intentar alzar sus instalaciones [1]. Sin embargo, a pesar de llevar a cabo parlamentos con los indígenas locales para solicitar apoyo e informar de la construcción de un fuerte, la expedición holandesa debió retirarse en octubre del mismo año por la falta de víveres y refuerzos en el sitio [2].

 

Imagen 2 Mapa Holandes Puerto Valdivia 1643 Historia de Valdivia - Fernando Guarda crop

Imagen 2 Plano del Puerto de Valdivia levantado por los holandeses. Browner: “A Voyage…”. Citado en Guarda, F. 1953. Historia de Valdivia.

La noticia de la invasión holandesa pronto se diseminó por la gobernación de Chile y el virreinato del Perú, por lo que en respuesta el virrey Marqués de Mancera ordenó el repoblamiento de Valdivia y la fortificación del puerto. A partir de ello, arriban a la bahía de Corral doce galeones el 6 de febrero de 1645 al mando de Antonio de Toledo, instalándose con sus tropas en la Isla de Constantino[3], a la que cambia el nombre por Isla de Mancera en honor a su padre el virrey[4].

En 1647 la plaza fuerte se traslada al antiguo asentamiento de Valdivia y durante el resto del siglo XVII los hispanos se consagraron a fortificar Valdivia y la bahía de Corral, junto con puntos avanzados en ambos márgenes del estuario para disuadir las incursiones enemigas. Pronto se le conoció a este enclave como el “Antemural del Pacífico y llave del mar del sur”[5] y su rango oficial llegó a ser el de la Plaza, fuerte y presidio de Valdivia, esto último clave para obtener mano de obra forzada de los presidiarios y desterrados traídos desde Perú y Chile[6].

Castillos, fuertes y baterías

El complejo defensivo constaba de 4 castillos en la bahía de Corral, correspondientes al Castillo de San Sebastián de la Cruz en Corral, Castillo de San Luis de Alba en Amargos, Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemos Niebla y Castillo de San Pedro de Alcántara en Mancera; el castillo interior San Luis de Alba en el Río Cruces[7]; 2 fuertes en Chorocamayo y San Carlos; una serie de baterías[8] a lo largo de ambos márgenes del estuario[9]; y finalmente el recinto amurallado de la ciudad de Valdivia[10]. Cada uno de estos sitios estaban ubicados estratégicamente con comunicación fluvial y, especialmente los castillos, fueron establecidos en parcialidades previamente ocupadas por mapuches[11].

Construcción del sistema defensivo

Según las descripciones de Roberto Montadón[12], que también son retomadas de manera contemporánea por Simón Urbina en varios artículos[13], se puede hablar de al menos cuatro fases de construcción y desarrollo del complejo defensivo en el estuario de Valdivia:

Primera etapa (ca. 1645-1650)

Si bien no existen planos exactos de esta etapa, la primera etapa de fortificación comienza con el arribo y acondicionamiento de las tropas en Isla de Mancera. Se instalaron provisoriamente cuatro baterías en Mancera, Corral, Amargos y Niebla, defendidas mediante largas fajinas o haces de ramas atadas y tierra para proteger la artillería. Este método era común en Europa para la defensa de las artillerías en las Plazas Fuertes. Esta primera instalación buscó cumplir el objetivo urgente de no permitir incursiones de potencias extranjeras en el estuario.

Segunda etapa (ca. 1650-1670)

Una segunda etapa da cuenta del levantamiento de los castillos de muralla sólida de cancagua y piedra laja en Mancera, Corral, Niebla y Amargos, defendidos por los fosos y acantilados naturales junto a las explanadas en que fueron emplazadas las fortificaciones. Las condiciones topográficas favorecieron en gran medida la defensa de estos enclaves.

Destaca en esta etapa una incursión del inglés John Narborough el 14 de diciembre 1670 que desistió el ataque al percatarse de las baterías en el lugar y también otro intento del Corsario Swan que tuvo el mismo proceder dos meses después[14].

Imagen 3 Mapa Puerto de Valdivia Amadeo Frezier 1712

Imagen 3 Plano del Puerto de Valdivia, 1712. En Frezier, A. F. .1716. Relation du voyage de la mer du Sud aux côtes du Chily et du Perou, fait pendant les années 1712, 1713 & 1714. Entre p. 40-41.

Tercera etapa (ca. 1674-1764)

La tercera etapa comienza con la orden del Virrey Conde de Castelar de enviar una flota en la que iría Diego Joaquín de Martos, nombrado Gobernador de la Plaza de Valdivia. Este levantó nuevas murallas en las defensas construidas anteriormente, constituyéndose una mejoría significativa en las fortificaciones.

Imagen 4 Mapa puerto valdivia 1761_page-0001

Imagen 4 Plano del puerto de Valdivia, elevado geométricamente en la América Meridional, 1776. En Amat, J. 1776. Relación del gov[ierno] del Exmo. Virrey d. Juan de Amat hecha a su sucesor el exmo. S.D. Juan de Guirior.

Cuarta etapa (1761/1764-1820)

Esta última etapa inicia con el nombramiento de Juan Garland como ingeniero para el Puerto de Valdivia en 1761, haciendo su arribo en 1764. Bajo sus órdenes se instalan hornos de ladrillo en la Isla Valenzuela (hoy isla Teja) y también en Mancera se desarrollan obras de carpintería para aportar en la construcción y apoyo de los fuertes. De este modo, en este periodo se consolidan el fuerte de San Carlos y los castillos de Amargos, Mancera, Niebla y, por último, el castillo de Corral es reconstruido, quedando en óptimas condiciones. Además, entre los años 1780 y 1800 se levantan diversas baterías en los márgenes del estuario como apoyo a las fortificaciones.

Imagen 5 Puerto de Valdivia 1784

Imagen 5 Copia de un Plano del Puerto de Valdivia, dibujado por Martínez de Bernabé, 1784. En Martínez de Bernabé, P. 2008 [1782]. La Verdad en Campaña.

 

Finalizando la etapa, hacia el año 1820 ocurre la toma patriota de la bahía y el Puerto de Valdivia, que, según las estimaciones del propia Cochrane, tenía unos 800 hombres y 128 cañones. Esto ocurrió el 3 y 4 de febrero al desembarcar y tomar la batería de La Aguada del Inglés y el fuerte San Carlos, derrotando luego el Castillo de Corral, que permitió la rendición del resto de las tropas realistas[15].

La vida en los castillos

Debido a la lejanía de estas tierras y a la falta de recursos, la vida y el trabajo en los fuertes y castillos no era fácil, aún a pesar del cuantioso gasto que hacía la corona en estas fortificaciones, de lo cual se llegó a quejar el mismísimo rey Felipe IV, quien en algún momento exclamó: “¿Quereísme decir caballeros, si tales Fuertes de Valdivia son de plata maciza u oro cuando tan grande sangría imponen a mis cajas?[16]”.

Lo cierto es que en realidad existieron constantes preocupaciones por el desabastecimiento, la escasez de tropas y gente de oficios en el lugar, además del recurrente atraso del situado que financiaba el contingente. Así lo revelan ya algunos informes enviados en 1744 por el gobernador Juan Navarro y Santalla, quien en tono desesperado escribía “Como leal vasallo de V.M. en cuyo Servicio dese verter la Primera Gota de Sangre, suplico a V.M. mande a atender mucho al puerto de Valdivia”[17]. Así también, en 1773 el Gobernador de entonces Joaquín Espinoza en carta al Capitán General del Reyno de Chile advertía del mal estado de las fortificaciones y del desabastecimiento de su gente: “harina, cecinas, charqui y grasas… que no alcanzan para la asistencia de tropas y desterrados”[18]. Ilustrativas también son las palabras como testigo en primera persona de Pedro de Usauro Bernabé de Martínez sobre la realidad de las fortificaciones a fines del siglo XVIII:

De aquí resulta hacerse todo con mendicidad y ser los arbitrios provisionales y económicos, y con los que ni las fortificaciones pueden lograr sus completos, ni los reparos de las oficinas del presidio adelantan más que emplear la gente y gastar el tiempo, quedando todas como lo están con precisa urgencia de hacerse de nuevo, pues siendo de madera y antiguas, se hallan las que existen casi inútiles y se requieren las necesarias para la tropa[19].

Visto lo anterior, las dificultades para conseguir recursos y financiamiento desde la corona, obligó a los hispanos adaptarse a las condiciones del entorno. En términos prácticos, el aprovisionamiento de alimentos frescos provenía en su gran mayoría de haciendas en los llanos, lo que incluía las anexas a las misiones religiosas y las de tierras mapuche-huilliches, que comerciaban mediante intercambios o conchavos[20] y también aportaban suministros para la construcción. Así lo hacen ver los documentos y relaciones en torno a la Misión de Jesucristo Crucificado de Niebla establecida a 8 kilómetros al norte del castillo en 1776[21]. En este sentido, la escasez o la abundancia de los españoles tenía menos que ver con la afluencia del real situado que con la calidad de las relaciones con las comunidades mapuche-huilliches aledañas[22].

Cierre

El establecimiento del sistema de fortificaciones cumplió cabalmente la defensa de Valdivia ante las incursiones de potencias extranjeras, ahuyentando los posibles ataques durante casi doscientos años en lo que va desde 1645 a 1820. Sin embargo, algunos autores plantean que la efectividad real de este sistema nunca se puso en práctica ante una amenaza real[23] e incluso algunos afirman que de haber recibido un ataque fuerte y organizado poco hubiese podido resistir, debido a las grandes carencias de abastecimiento y dotación de personal[24]. En este sentido, tuvo más un efecto disuasivo que real, puesto que estas debilidades técnicas y de dotación llegaron a ser decisivas en su caída ante el ejercito patriota en 1820[25]. Sin embargo, más allá de estas críticas, las fortalezas españolas son hoy en día un retrato del conocimiento técnico y del imaginario de ocupación que tuvieron los españoles en estas tierras. Las fortalezas aún existen y en términos materiales todavía las podemos ver y sentir, permitiéndonos viajar en el tiempo para tratar de comprender nuestro territorio fluvial en otra época.

Joaquín Reyes Romero

Antropólogo

joaquin.reyes04@gmail.com

 

Bibliografía

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Angulo, S. (1997). La artillería y los artilleros en Chille. Valdivia y Chiloé como antemural del Pacífico. Militaria Revista de Cultura Militar(10), 237-264.

Guarda Geywitz, F. (1953). Historia de Valdivia 1552 – 1952. Santiago de Chile: Imprenta Cultura.

Guarda, G. (1970). La toma de Valdivia. Santiago de Chile: Zig Zag.

Guarda, G. (1999). El Castillo de San Luis de Alba de Cruces. Revista Austral de Ciencias Sociales(3), 59-80.

Martínez de Bernabé, P. d. (2008 [1782]). La verdad en Campaña. (R. Mendoza, Ed.) Valdivia: Ediciones Kultrún.

Montadón, R. (2001). Los castillos españoles en el estuario del río Valdivia. Estudio de restauración (Vol. I). Santiago de Chile: Ministerio de Obras Públicas, Dirección de Arquitectura.

Prieto, E. (2015). El sistema defensivo del Antemural del Pacífico y Llave del Mar del Sur. Las fortificaciones de la Cuenca de Valdivia y la Bahía de Corral (Chile). Defensive architecture of the mediterranean: XV to XVIII centuries. II, págs. 281-288. Valencia: Editorial Universitat Politècnica de València.

Real Academia Española. (2019). Batería. Recuperado el 26 de Abril de 2020, de Diccionario de la Lengua Española: https://dle.rae.es/bater%C3%ADa

Silva, C., González, J., & Popovic, M. V. (2019). Comiendo en un castillo al sur del mundo: restos de alimentos provenientes del castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monforte de Lemos (Niebla, Región de Los Ríos). Bajo la Lupa, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultura.  https://www.museodeniebla.gob.cl/643/articles-93354_archivo_01.pdf

Urbina, S. (2018). Vida cotidiana en el castillo de Niebla a través de las colecciones cerámicas y cartografías históricas. Colecciones Digitales, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.  https://www.museodeniebla.gob.cl/643/articles-88758_archivo_PDF.pdf

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Urbina, S., Adán, L., & Chamorro, C. (2018). Materiales constructivos y arquitectura colonial del área fundacional de Valdivia (s. XVI-XIX). Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana(12), 934-962.

Urbina, S., Adán, L., Mera, R., & Munita, D. (2016). Fundación y refundación de la ciudad de Valdivia (lat. S. 39º): implicancias arqueológicas de dos modos de instalación hispana (ca. 1552 y 1647). En L. M. Calvo, & G. Cocco, Primeros asentamientos españoles y portugueses en la América central y meridional. Siglos XVI y XVII (págs. 303-326). Santa Fe, Argentina: Ediciones UNL.

 

Fotografías

Montadón, R. (1950). Castillo de Niebla. Vista cañones y fuerte. [Positivo: b/n, gelatinobromuro de plata; 6×9 cms.]. Recuperado de http://www.archivomontandon.cl/castillo-de-niebla/

Mapas

Amat, J. de. (1776). Plano del puerto de Valdivia, elevado geométricamente en la América Meridional [Mapa]. http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:70415

Frezier, A. F. (1716). Plan du Port de Baldivia située a la cote du Chili par 39° 36’ de latitud Australe [Mapa]. http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/631/w3-article-347820.html

Martínez de Bernabé, P. U. (1784). Copia de un Plano del Puerto de Valdivia [Mapa]. https://www.museodeniebla.gob.cl/643/articles-81292_imagen_portada.jpg

Plano del Puerto de Valdivia levantado por los holandeses. (1953). [Mapa]. http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:546974

Notas

[1] (Urbina, Adán, Mera, & Munita, 2016).

[2] (Guarda Geywitz, 1953), (Urbina, Adán, Mera, & Munita, 2016).

 

[3] El nombre indígena de esta isla era Guiguacabín. En su primer avistamiento, Juan Bautista Pastene la denomina Imperial, luego toma el nombre de Constantino Pérez quien fue su dueño y finalmente adquiere el nombre de Mancera en honor al virrey Marqués de Mancera (Montadón, 2001).

[4] (Montadón, 2001).

[5] (Angulo, 1997), (Prieto, 2015), (Montadón, 2001).

[6] (Angulo, 1997).

[7] (Guarda, El Castillo de San Luis de Alba de Cruces, 1999).

[8] Batería: obra fortificada destinada a reunir un conjunto de piezas de artillería, como cañones, dispuestas a hacer fuego. Definición adaptada libremente de (Real Academia Española, 2019).

[9] (Angulo, 1997), (Montadón, 2001).

[10] (Montadón, 2001), (Angulo, 1997), (Urbina S. , 2018)

[11] (Urbina & Chamorro, 2014), (Urbina S. , 2018).

[12] (Montadón, 2001).

[13] (Urbina & Chamorro, 2014), (Urbina S. , 2018).

[14] (Montadón, 2001)

[15] (Montadón, 2001).

[16] (Montadón, 2001, pág. 36).

[17] (Montadón, 2001).

[18] (Montadón, 2001).

[19] (Martínez de Bernabé, 2008 [1782]).

[20] (Silva, González, & Popovic, 2019).

[21]1 (Urbina S. , 2018).

[22]En la última década se han realizado variadas investigaciones arqueológicas en las zonas de los fuertes y asentamientos españoles en los que se han encontrado una predominancia de restos de vasijas de origen mapuche-huilliche con dataciones en épocas de poblamiento hispano. Esto vendría a confirmar el constante intercambio y relacionamiento entre hispanos e indígenas en la época, que según los autores requiere una investigación más a fondo para entender las complejas relaciones interculturales que existieron. (Adán, Mera, Munita, & Urbina, 2010), (Urbina & Adán, 2013), (Urbina & Chamorro, 2014) ,  (Urbina, Adán, & Chamorro, 2018), (Urbina, Adán, Mera, & Munita, 2016). (Urbina & Adán, 2018), (Silva, González, & Popovic, 2019).

[23] (Urbina & Chamorro, 2014), (Montadón, 2001).

[24] (Angulo, 1997).

[25] (Guarda, La toma de Valdivia, 1970).